El robo de la Gioconda

Quizá uno de los episodios menos conocidos sobre la vida de Picasso es su implicación en el robo de uno de los cuadros más famosos en la Historia del Arte, la Gioconda de Leonardo da Vinci, producido el 21 de agosto de 1911 por el italiano Vincenzo Peruggia. En 2012 se estrenó una película que palió este desconocimiento: La banda Picasso, de Fernando Colomo. Se centra sobre todo en este episodio y la disyuntiva entre la amistad y el arte, a la que se ve sometido Picasso.

Hueco de la Gioconda en el Louvre

Hueco de la Gioconda en el Louvre

Lo que le motivó a llevar este acontecimiento a la gran pantalla fue su fascinación por Las Señoritas de Avignon. Y os preguntaréis ¿qué tienen que ver éstas con la Gioconda? Lo cierto es que poco. Pero en sus investigaciones descubrió que a raíz de la compra que hizo Picasso al belga Géry Pieret, el “Barón” en la película, de unas cabezas íberas en 1907 robadas por éste del Louvre, Picasso estuvo en el punto de mira de las autoridades francesas. Fue tal su entusiasmo que escribió catorce versiones del guión hasta llegar al definitivo. Como curiosidad, consiguió que los descendientes de Picasso cedieran 20 de sus cuadros, previo pago de los derechos.

Tres son las fuentes que pueden tomarse para conocer los hechos: en primer lugar el libro de Francis Steegmuller Apollinaire: Poet Among the Painters; en segundo las memorias que escribió Fernande Olivier, Picasso et se amis; y en tercer lugar todas aquellas noticias que salieron en los periódicos, como el Paris-Journal. A pesar de ello hay algunos vacíos en la narración de los hechos, los cuales Colomo ha rellenado de su propia imaginación. Sin embargo a la hora de perfilar los personajes, él mismo reconoce que ha tenido que “recortar” para llevar a buen término la película.

El causante de los problemas con la justicia de Picasso y Apollinaire fue Pieret, quien como digo, vendió a Picasso un par de cabezas de piedra. Según el testimonio de Fernande, Picasso no sabía la procedencia de estas piezas, pero su precipitado regreso a París a principios de septiembre de 1911 desde Céret y su preocupación por el asunto, hacen pensar que la información que transmite Fernande no es del todo cierta.

Ignacio Mateos como el joven Picasso y Pierre Bénézit como Apollinaire

Ignacio Mateos como el joven Picasso y Pierre Bénézit como Apollinaire

 Es lógico que estuviesen preocupados porque vistos los antecedentes de Pieret, la policía podría pensar que ellos eran cómplices. Tampoco es de extrañar que las autoridades tuviesen alguna duda: Picasso había revolucionado el arte con el Cubismo, totalmente contrario al arte renacentista que encarna la Mona Lisa, y Apollinaire había expresado en una de las veladas de poesía de Paul Fort en la Closerie des Lilas que “todos los museos deberían ser destruidos porque paralizan la imaginación”.

Apollinaire fue arrestado, como posible integrante o conocedor de una banda internacional cuyo objetivo era “esquilmar nuestros museos”, en palabras del periódico Le Matin, a fecha del 9 de septiembre de 1911, y por tanto sospechosos principales de haber robado el cuadro de Leonardo. En sus declaraciones presionado por la policía, mencionó a Picasso, y éste fue requerido en el juzgado donde solo permaneció un día, y declaró que no conocía a Apollinaire, aunque según testimonio de éste, al final consiguió que Picasso admitiera que todas sus declaraciones eran verdad y así salió de prisión días después.

Picasso dejó testimonio del asunto muchos años después, en el Paris-Presse del 20 de junio de 1959: “Ahora lo puedo admitir. No me porté bien con “Apo” en una ocasión. Fue después del caso del robo de la Mona Lisa. […] Y le arrestaron. Naturalmente nos confrontaron. Sigo viéndolo allí, con las esposas y su aspecto de niño grande y plácido. Me sonrió cuando entré, pero yo no hice el menor gesto. […] Cuando el juez me preguntó: “¿Conoce a este caballero?”, de repente me sentí terriblemente asustado y, sin saber lo que decía, respondí: “No lo he visto en mi vida”. Vi cómo cambiaba la expresión de Guillaume. Se le fue la sangre de la cara”.

¿Por qué Picasso traicionaría a su amigo? Lo lógico es pensar que por su propia seguridad, y quizás eso es lo que sentiría en el momento concreto que le preguntaron por Apollinaire. Pero ¿hasta qué punto era consciente de que su incipiente fama podía verse afectada? ¿Es, como plantea Fernando Colomo, fruto de su elección por el arte?

Entrevistas:

http://www.youtube.com/watch?v=7tvyHR4CGaU

http://www.youtube.com/watch?v=ue3w00zplPA

http://www.publico.es/culturas/449310/colomo-picasso-fue-un-muerto-de-hambre-y-casi-un-terrorista

http://cinemaadhoc.info/2013/01/presentacion-la-banda-picasso/

MAILER, N., Picasso: Retrato del artista joven, Madrid, Santillana, 1997.

Estefanía R.N

 

 

 

Picasso en stop-motion

Cartel de MinotauromaquiaMinotauromaquia, Pablo en el laberinto (2004) es un corto de Juan Pablo Etcheverry que muestra, en clave de “película de terror”, a un Picasso anciano de plastilina huyendo por un laberinto de un minotauro sediento de sangre que sólo quiere encontrar al artista para recuperar el carboncillo que le ha robado, y de paso acabar con él. Al final, Picasso dibuja su paloma de la paz en la pared y cobra vida, destruyendo al minutauro. Termina saliendo del laberinto y nos muestra más claramente el inicio del corto: un joven Picasso en su taller pintando Las Señoritas de Avignon.

Este corto, que estuvo nominado a un Goya y se expuso en el MoMa, presenta varias cuestiones interesantes. En primer lugar, durante su huida por el laberinto Picasso se va encontrando con varias recreaciones de sus obras: Guernica en llamas y junto a la ciudad elementos de su famoso cuadro (el guerrero muerto, la mujer con la vela que le guía hasta allí, y el caballo con la flecha clavada); Paulo vestido de arlequín que huye hacia su madre, Olga, en la misma postura que en el cuadro Olga en un sillón (1917); algunas paredes del laberinto están construidas con la estética cubista; y hacia el final del corto llega a un espacio donde hay muchísimos de sus personajes reunidos: el escultor retratando a su modelo, el niño sobre el balón y el hombre fortudo sobre un cubo de Muchacho con balón (1905), a Igor Stravinsky como en uno de sus dibujos del malagueño (quien además es el compositor de la música que ha elegido Etcheverry para el corto), entre otros. Fotograma Minotauromaquia 2

 

Mujer llorando- Picasso

Mujer llorando (1937)

Etcheverry va más allá que Picasso, su principal referente cuando estudió Bellas Artes, puesto que todas sus figuras, en un espectro muy amplio de su producción, son verdaderamente tridimensionales y están moviéndose. Han escapado del marco del lienzo o del papel para ser personajes secundarios de la obra de Etcheverry. Más aun, algunas de ellas se han visto modificadas. Por ejemplo el retrato de Stravinsky en blanco y negro recupera el color y la Mujer llorando (1937), que en el cuadro de Picasso sólo muestra el rostro, en el corto tiene todo el cuerpo.

El minotauro se ha interpretado como el lado salvaje y lujurioso de Picasso, su parte de artista genial que, como expresa Sylvie Vautier, “despierta la misma fascinación que su compañero mitológico: admiración y miedo”. Sin embargo en el corto adquiere más las connotaciones del mito clásico: el ser terrible que devora a los jóvenes sacrificados, que persigue a Picasso como si fuera la personificación de los demonios del artista, y que en este caso es derrotado por un Picasso-Teseo. Desde luego el propio artista nunca mató ese lado que formaba parte de su personalidad, por tanto la visión de Etcheverry es opuesta a la visión tradicional de este ser con respecto a Picasso.

El director nos presenta así, con este original corto, el laberinto creador en el que el joven Picasso del inicio y final está introduciéndose desde que pintara su gran obra Las Señoritas de Avignon, desarrollando a lo largo de toda su vida diversos lenguajes que harían de él un artista polifacético y único.

FUENTES:

GÓMEZ GÓMEZ, A. (coord.), Picasso: arte y cine, Fundación Picasso: Ayuntamiento de Málaga, 2011.

http://catalogo.artium.org/dossieres/3/minotauromaquia-pablo-en-el-laberinto

Corto > http://www.youtube.com/watch?v=0VTWWUJvMRo

Estefanía R.N.

Picasso y Méliès

El Cubismo es una vanguardia identificable por las perspectivas múltiples, los cuerpos fragmentados, la inserción de letras, números, palabras… Su desarrollo gracias a Picasso y Braque tiene como base los presupuestos de Cézanne sobre reducir la naturaleza a formas geométricas. Sin embargo pueden rastrearse varias similitudes entre Picasso y las películas de Georges Méliès, siempre teniendo en cuenta que se movían en medios distintos, y que el segundo, aunque dio rienda suelta a la fantasía, seguía trabajando con objetos, personas, etc identificables y construidos.

En Dislocation mystérieuses (1901) Méliès, con sus técnicas innovadoras de modificación del celuloide, hace que todas las extremidades de un pierrot se desarticulen y salgan volando para luego volver a su sitio. Picasso en 1913 hizo un montaje en el cual, sobre una tela, pintó una figura de corte cubista a la que añadió unos brazos de recortes de periódico que sujetaban una guitarra de verdad. Delante puso una mesa con una botella de vino, una copa y una pipa (elementos que salen en la película de Méliès). Una vez realizada la fotografía de su obra, manipuló el negativo y la fotografía misma para crear una nueva obra, por ejemplo aplicando líneas con tinta a la figura de la que apenas distinguimos un brazo, el resto queda fragmentado como el pierrot de Méliès.

Fotograma Dislocations mystérieuses, Méliès

fotograma Dislocations mystérieuses, Méliès

Montaje de Picasso

Montaje de Picasso

El tema de las perspectivas contradictorias también es tratado por ambos. Sabemos que en el Cubismo el espacio no se construye de forma tradicional y las personas y objetos se despliegan multidimensionalmente viéndolos desde todos los puntos posibles. Guardando las distancias con esta propuesta rupturista, Méliès en L’homme mouche (1902) protagoniza un baile rodeado a ambos lados de mujeres y de repente, en esa danza desenfrenada, sube por la pared que tiene detrás y hace volteretas. Como en las obras cubistas, Mélies está desafiando a la realidad y nos muestra dos perspectivas: una horizontal en la parte de las mujeres y la vertical cuando le vemos en la pared.

Estas y otras relaciones, como la inserción de palabras o la mezcla de elementos pintados y de la realidad en las películas de Le mélomane (1903, el nombre de las notas musicales formadas por cabezas de Méliès) y Le voyage dans la lune (1902, en la que por ejemplo de unas chimeneas pintadas sale humo de verdad) respectivamente, se pueden ver ampliadas en el libro Picasso: arte y cine (2011) de la Fundación Picasso de Málaga.

Fotografa de Le mélomane, Méliès

Fotografa de Le mélomane, Méliès

Películas Méliès:

Dislocation mystérieuses (1901) > http://www.youtube.com/watch?v=Eca5x5ARryA

L’homme mouche (1902) > http://www.youtube.com/watch?v=yfX1NrmpC-g

Le mélomane (1903) > http://www.youtube.com/watch?v=JV2p1VMP4TU

Le voyage dans la lune (1902) > http://www.youtube.com/watch?v=ku8Cs-ux4UQ

Estefanía R.N

El Cubismo y el cine

Mientras que Estados Unidos en los primeros 30 años del S.XX se dedicó a consolidar la industria cinematográfica a través de la creación de los estudios y el desarrollo de los géneros clásicos (comedia, ciencia-ficción, animación…), en Europa apareció un tipo de cine experimental, a partir sobre todo de la I Guerra Mundial, fruto de la mayor influencia que ejercían las vanguardias artísticas, destacando entre todos el cine expresionista.

El Cubismo creado por Picasso y Braque también tuvo su reflejo en el séptimo arte pero no de forma tan evidente. El ejemplo más repetido sobre cine cubista (con aspectos también del Futurismo) es Ballet mecánique (1924) del pintor Fernand Léger y el norteamericano Dudley Murphy, a pesar de que cronológicamente sea posterior al movimiento. Fundamentalmente se caracteriza por la descolocación de los planos, sin ningún orden narrativo, y la descomposición de elementos en ciertas secuencias con el efecto caleidoscópico, creándose la sensación de múltiples perspectivas.

Fotograma Cubism, Robert Gordon

Fotograma Cubism, Robert Gordon

Esta vanguardia no tuvo un mayor desarrollo en el cine. Sin embargo, hoy día se
puede descubrir un corto, Cubism (2009) de Robert Gordon (un director experimental e ilustrador británico) en el que emplea características del Cubismo. Este corto forma pareja con otro llamado Surrealism, basado en este movimiento. Ambos
siguen el mismo patrón: imágenes descompuestas en el primer caso y oníricas en
el segundo que van narrando la creación y desarrollo de estas vanguardias.

Concretamente en el de Cubismo, es muy interesante como construye al hombre protagonista juntando distintas imágenes con las partes de su rostro en movimiento siguiendo el principio de facetación de formas gracias al cual le vemos desde varios puntos de vista, como en los retratos cubistas, y al que va unido el concepto de simultaneidad. Así se crea cierta confusión que también provoca el Cubismo pictórico al no encontrarnos con formas construidas al modo tradicional o una perspectiva clásica. Sin embargo siempre hay elementos que nos remiten a la realidad y que nos dan las claves de lo que estamos viendo (un ojo, una boca, una copa…). Al igual que Picasso y Braque emplearon una paleta más bien monocromática durante la fase analítica, Robert Gordon crea su film en blanco y negro e introduce la palabra a través de la narración como en el periodo siguiente, el sintético.

Fuentes:

http://www.robertgordon.t83.net/#

http://www.youtube.com/watch?v=9SgsqmQJAq0

http://www.youtube.com/watch?v=tEBCJjQKoh0

Estefanía R.N